Si tomamos las peticiones que hacen estudiantes de todo el país, no cabe duda de que es una lucha justa y ampliamente compartida por toda la comunidad estudiantil y quizás por la sociedad en general.
Pero si analizamos cada punto y las ideas de quienes dirigen el movimiento podemos encontrar aspectos que no son compartidos por todos, y representan ideologías de grupos muy minoritarios y radicales dentro de todo el espectro político- social.
Primero preguntémonos que paso con todos aquellos dirigentes de movimientos anteriores, ¿donde están haciendo causa común con lo que ocurre actualmente?, ¿porque no se han manifestado contra el sistema?, tal como lo hicieron antes en su época estudiantil.
Segundo, es la responsabilidad que no asumen como dirigentes quienes se escudan en los mecanismos “representativos” del sistema que los elijen, basado en la estructura de “la asamblea” y el apoyo sentado en las bases colectivas. Mecanismo muy “democrático” pero poco riguroso, ya que al final podemos decir que “la asamblea” lo decidió y nadie toma el costo de lo malo que pueda ocurrir, escudándose en su calidad de estudiantes o en la lucha “social” que mantienen.
A este nivel y bajo esta dinámica de funcionamiento es muy fácil que grupos minoritarios y radicales del espectro político-social puedan acceder a una herramienta de acción social para presionar a las instituciones gubernamentales y al estado mismo, con la finalidad de introducir en la discusión social sus consignas particulares que en ningún caso representa lo que la gran mayoría del país comparte.
El moviendo estudiantil hace bastante tiempo es un nicho para ideologías izquierdistas que usan el discurso de un “Estado benefactor” y una sociedad más justa para mantener en la palestra consignas añejas que no reflejan el estado actual de la mentalidad política y de la sociedad. Creándose una nube de utopías alejadas de la realidad que impide un análisis correcto y una revisión interna de los propios actores y menos una concienzuda autocrítica al actuar como un estudiante de correcta formación. Donde en ningún caso, en todas estas expresiones antisistémicas, se expone la escasa participación social y política, los malos rendimientos académicos, el gran ausentismo en sala, altos niveles de alcoholismo y droga, etc. Donde solo se busca el beneficio sin demostrar que existe un merito para obtenerlo.
Apoyar el fondo y las bases de las reclamaciones no significa aceptar la forma radical y violenta ni menos la intransigencia de las minorías.+
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