En el cotidiano andar de la vida representamos muchos roles, nos colocamos muchas mascaras, deambulamos con muchos pensamientos y muchas interrogantes, aveces pasamos largos periodos de un lado para otro y de un estado a otro buscando un espacio o un momento, pocas veces podemos ser nosotros mismos y menos son las veces que nos vemos enfrentados a nuestra propia existencia. Hasta que aparece un rayo estremecedor que pone en suspenso todo ese montaje y lo condiciona a un solo instante.