sábado, 3 de agosto de 2013

¿Sera casualidad?

¿Sera casualidad o la institucionalidad está dando las señales de aceptación al cambio?

            Hoy recibimos una gran noticia, SERVEL ratifica que votos marcados (AC o Asamblea Constituyente) son válidos y serán contabilizados, además de ser registrados en las actas de cada mesa. Siguiendo la norma a pie de la letra, la institucionalizad confirma que la ciudadana puede manifestar su parecer sin alterar el proceso electoral del próximo noviembre. Un logro importante para sus promotores y la ciudadana que busca producir cambios dentro de la constitucionalidad, pero más concreto es el golpe a aquellos que han hecho lo imposible por contener y anular todo intento de cambio del actual sistema social, político y ;económico. 
            Sera casualidad que este mensaje llegue a pocos días de otro suceso trascendental en el equilibrio de poder y en el funcionamiento de la orgánica misma de las instituciones que conforman& el Estado. La corte de apelaciones de Santiago (el poder Judicial de esta República) anuló la aprobación con condiciones de la generadora de Endesa que efectuó el Comité de Ministros (el poder ejecutivo) en diciembre pasado a  la planta a carbón Punta Alcalde. Resultado que se suma al rechazo de la Corte Suprema a la central termoeléctrica Castilla, de MPX y E.ON anteriormente.  Más toda la enturbiada disputa que existe por el proyecto Alto Maipo e Hidroaysen. No podemos afirmar que el poder judicial tiene intencionalidad "partidista" por una u otra causa, pero si podemos creer que la normativa legal y la institucional está siendo pasada por alto por parte de autoridades voluntariosas, o empresas mañosas.
 Lo que no es casualidad es el oportunismo político a estos hechos, mientras unos buscamos los posibles focos de conflicto de estas medidas, otros, como el Senador Guido Girardi (PPD) sale a buscar la cabeza de la ministra del Medio Ambiente, María Ignacia Benítez. Trascendental o no este suceso demuestra donde están puestos los focos de algunos políticos, no es menor recordar que muchas de estas iniciativas tuvo un  margen legal e impulso político en gobiernos de su coalición (La Concertación).
Quizás nada es casualidad, cuando analizamos el proceso social de los últimos años, con una ciudadanía más activa respecto a demandar mejoras sociales, más crítica respecto al sistema político, pero sobre todo más preparada en este tipo de disputas. Los tribunales, instituciones del Estado, el Congreso mismo ya no son los salones privados de una élite particular, Aun no se han abiertos las grandes alamedas como pedía el Allende, pero si,  cada día  que pasa  nos empoderamos del sentimiento de pertenecía y apropiación de estos espacios, estos edificios y estas institucionalidades públicas que pertenecen a la ciudadanía.
Esta institucionalidad nacida en Dictadura, régimen  o gobierno Militar (da igual el concepto con cual lo adornemos, cuando sabemos cómo fue el periodo) pensada para excluir, ha permitido excluir a los partidos políticos actuales del despertar social. Exclusión que buscaba alejar a los Discolos, independientes o a los a-partidistas fuera del sistema, hoy entrega una plataforma común a centenares de candidatos. El proceso engorroso y mal visto de antaño de recolectar firmas para inscribir una candidatura se ha convertido en la herramienta para acercarse a la ciudadanía, trasparentar ideas y buscar apoyo en el terreno mismo. Lo que se pensó como una herramienta de exclusión ahora es un arma contra la corrupción cívica del sistema político imperante.
 Sin duda no sabemos si las personas, con opinión políticas, tras los cargos públicos y tras todas las instituciones públicas están o no en sintonía con estas ideas “de cambio”, pero por lo menos  vemos luces de que la norma escrita y la aplicación trasparente y confiable de las mismas dan validez de “Derecho” a hacer lo que se hace.
Este Estado que por norma a veces es represivo, excluyente y desigual ha permitido forzar dentro de la norma este tipo de avances ciudadanos.



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