Cuando escuchamos a miles de personas manifestarse por una educación de calidad, poner fin al lucro, pedir garantías por parte de Estado. Me pregunto si por un momento nos detenemos a pensar para que queremos ser educados, o para que el Estado debe o quiere invertir en educar a la población.
Entendiendo que el proceso social de trasmitir conocimientos, “educación”, de una generación a otra es parte de la consolidación de las estructuras sociales que se materializan en las tradiciones y valores que condicionan la formación de los individuos que pertenecen a ella. Pero al conformarse núcleos sociales mas grandes y mas abstractos como las naciones o estados, donde se crea en el inconciente colectivo una idea de pertenencia de algo que quizás no tenemos oportunidad de tener materialmente, la “educación” se trasforma en un mecanismo de formación de ciudadanos y trasmisión de modelos sociales, mientras que los capacita para obtener mano de obra apta para los requerimientos propios de las necesidades que requiera.
En nuestro modelo educacional: ¿cumplimos con alguno de estos puntos? ¿Aplicamos algún otro fin al tiempo invertido en cada sala de clases? ¿Para que nos educamos? ¿Después de 12 años de instrucción obligatoria, tenemos un aporte real que hacerle al país o a nuestra sociedad?
Creo que hace décadas nuestra sociedad perdió el total significado de lo que es la educación y la instrucción, tomando caminos muy separados, las estructuras sociales se adaptaron a la realidad en la que se desenvolvía mientras que los modelos educacionales se quedaron atrapadazos en utópicas ideas de un pasado que dejo de ser representativo en cuanto al fondo y la forma. Nuestro sistema educacional no cumple con los criterios mínimos de formación como personas integrales en una sociedad fragmentada por el materialismo moderno, ni genera ciudadanos y menos trabajadores aptos para los desafíos de un mundo globalizado.
Dentro del esquema país, Chile ha apostado por un modelo económico liberal e integrado a los círculos económicos mundiales, desde nuestra ubicación periferia en relación a los centros económicos mundiales, Chile aposto por un modelos productor de materias primas y en menor media proveedor de servicios, modelo que solo incluye a un grupo minoritario de la población, por diversos factores económico-sociales, mientras que el resto solo se da vueltas en el mismo lugar conformándose con ser pasajeros de tercera clase en todo el proceso económico mundial, engañados por discursos esperanzadores de un futuro desarrollo, que solo llegara en lo monetario, porque ya nos quedamos debajo de una industrialización y una tecnificación. Conformando una sociedad falseada en lo material y carente de carácter propio, hasta que decidamos hacer una apuesta y retomar el camino de la formación de nuestra propia identidad.
Hemos perdido décadas y generaciones por vivir en un letargo mortal, pero estamos a las puertas de un proceso de cambio profundo, porque conformarnos con cambios superficiales que solo busca algo material a corto plazo, porque no pensamos en buscar nuestro lugar en el mundo y hacer un aporte real, y pasar a ser parte de quienes dictan pauta en un mundo donde ya no importa el poder industrial si no que importa el CONOCIMIENTO.
Asi como nos dimos cuenta que nuestros recursos naturales eran lo mejor que teníamos para insertarnos en el mundo global, porque no apostar por un desarrollo basado en el capital intelectual al cual podemos sacarle partido. Dando alguna sentido a nuestra educación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario