Carta abierta. Santiago de Chile, 23 de Octubre. 2011.
Señores:
Guido Girardi Lavín, Presidente del Senado de la República de Chile.
Patricio Melero Abaroa, Presidente de la Cámara de Diputados de la República de Chile.
Desde los inicio de la República el tema de la educación estuvo presente en las cabezas de algunos soñadores, Manuel de Salas, Juan Egaña, Camilo Henríquez, José Miguel Carrera y Bernardo O’higgins, ente otros, en sus formas de entender la realidad sabían que un país sin educación no tenia futuro y el sueño de una república esplendorosa no era factible.
Por doscientos años las decisiones del país han estado en manos de una elite que ha dirigido la contingencia de la patria, con grandes aciertos, pero también grandes errores, hacia un presente expectante de bienestar y desarrollo. Consolidando la exclusión de la gran mayoría de las grandes decisiones, quizás justificable por algunos, se ha forjado un sentimiento de desapego hacia quienes nos gobiernan, socavando las bases institucionales y políticas de las que tanto nos vanagloriamos en nuestras historia y cuando nos comparamos a los demás países de la región, extendiendo esa gran fantasía de “Chile un país cívico y ordenado”, respetuoso de sus instituciones y de su tradición, imaginario que poco a poco se ha corroído.
La agitación social que estamos viviendo, no busca una lucha por el poder, como ocurrió en la guerra civil de 1891 o el golpe militar de 1973, donde los grupos de poder se disputaban el control, ni menos se propone una rebelión social como en otros países de la región, si no que la ciudadanía, por primera vez en la historia republicana del país, pide la inclusión de todos en la conformación de un nuevo modelo de vida, pide ser considerada ya que han sido ellos los que han construido y materializado los que la elite ha diseñado para Chile. Por lo cual sienten el derecho propio de reclamar la participación que se merecen.
Lo que realmente importa, es que gracias al crecimiento y madurez de Chile en estos dos siglos de vida republicana, se puede decir con toda fuerza que hoy todos los chilenos están a la altura de los grandes desafíos que les presenta el día a día y les prepara el futuro.
Hoy es un momento histórico el cual no puede plantearse como un problema más por parte de la clase política dominante, estamos en un momento de inflexión en la historia de Chile donde buscamos una nueva forma de conducir la república. Por lo que el llamado es a estar a la altura de las circunstancia y pensar más allá que de los interés partidistas, políticos y económicos del presente. La lucha por una mejor educación es el comienzo por buscar una mejor vida para todos.
Lo que busca la población chilena es decidir en como queremos vivir y no luchar para imponer una idea política sobre otra. Donde el rol, la responsabilidad y la obligación de los representantes elegidos democráticamente es servir al bien de la República de Chile y su ciudadanía. Hoy el país necesita más que nunca tener instituciones fuertes y operantes, no permitan que se fracture más el orden institucional que se ha creado.
Se despide un joven ciudadano, estudiante, trabajador y deudor del sistema financiero. Pero por sobre todo un chileno patriota y un republicano.
Ceros Fanel.
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