A horas de la ceremonia inaugural de otros JJOO, el mundo espera con ansias la espectacularidad del show, lo visto el Beijing 2008 nos dejo helados a muchos, por lo que la vara es alta. Pero esta situación es solo un antecedente de todos lo que rodean este evento. La tecnología y el mercado económico se prestan para esta fiesta y ponen a disposición todas sus capacidades humanas y técnicas para exponer todo su esplendor, ademas de sacar retribuciones propias, y presentarnos los primeros JJOO de las redes sociales donde la interacción entre espectadores, organizadores y deportistas esta al alcance de un clic, de una imagen o de una llamada. Pero toda esta construcción del modernismo, de la tecnología y la capacidad del modelo social reinante crean una exposición mortal. Ruidos subterráneos amenazan la seguridad, amenazas de atentado se filtran en la prensa, despliegue impresionante de seguridad civil y militar nos llevan a una realidad que esperamos termine algún día, las odiosidades políticas, culturales, económicas y la guerra nuevamente ofrecen la terrorífica alternativa al mundo de ver un nuevo atentado.
El miedo busca imponerse, no sabemos si por inspiración propia de los mas oscuro del hombre o impulsado por interés de alguien sin escrúpulos que pretende imponer su triste visión del mundo. Miedo que esta lejos de la esencia misma de estos juegos, que tiene sus máximos logros lejos de esta fiesta, lejos en le tiempo y en el espacio. Los JJOO no son solo estos días de competencia y exposición mundial. Los sueños, la lucha, el valor, el deseo de superación, la capacidad de vencer el miedo y seguir adelante se bate a duelo con la tristeza, el fracaso y la derrota en cada pista, en cada cancha, en cada gimnasio del mundo durante los 4 años previos a esta cita. Lo mejor y lo peor del hombre como individuo se define a puertas cerradas y en solitario en cada entrenamiento y durante cada hora donde los atletas buscan vencer sus limites. En lo mas intimo de cada atleta esta inauguración y estas semanas de competencias son el premio a años de trabajo donde se han superado. Por eso, ese terror, ese miedo que busca imponerse desde el mundo en conflicto en estos juegos llega tarde, los miles de deportistas que están presentes ya ganaron su guerra y solo llegan a celebrar invitándonos a disfrutar de un suceso histórico.
Lo mejor del hombre, lo mejor de cada deportista, se presenta ante lo peor que hemos podido crear como civilización pero el llamado es a vivr estos juego con los ojos, los pies y las manos de los protagonistas dejando de lado todos los adornos tecnológicos, publicitarios, periodísticos y políticos.
Todos los credos, las ideologías sociales y políticas, los modelos económicos, las ideas espirituales se hacen presente. Pero siempre siguen siendo hombres y mujeres que buscan llegar al final de la carrera.
Llegar mas alto, ser mas rápido y ser mas fuerte es una lucha contra nuestros limites no contra el otro.Ojala algún día el mundo entienda ese significado.
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